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Marcos, es un niño que trabaja en la intersección de un semáforo de la capital, lanzando pelotas de tennis desgastadas y haciendo malabares para ganarse unos centavos, lo acompaña su hermanito menor a quien le enseña el oficio.
Llego a ver a través del parabrisas y calculo que Marcos no debe medir más que mi hijo de 5 años (alrededor de 1.20 cms), al retribuirle su actuación con unas monedas, me atreví a preguntarle la edad. “Tengo nueve años”, me dijo. Me quedé sorprendido al ver que este niño no había crecido lo suficiente.

Es aquí donde mi comentario, logra tener sentido. Marcos es un niño que lamentablemente no tuvo la oportunidad que muchos otros niños de este país tienen, de poder alimentarse adecuadamente, incluyendo en su alimentación una buena calidad de proteínas.
Una buena calidad de proteínas es muy importante para que los tejidos que se encuentran en desarrollo desarrollen el potencial de expresión máximo, lo que también incluye aprender adecuadamente y crecer adecuadamente.

Las proteínas provienen como todos sabemos de orígenes animales y vegetales. Si bien es cierto hay proteínas vegetales importantes como la soya, hay otras como las presentes en quinua y kiwicha.
Las proteínas de origen animal son proteínas que contienen todos los aminoácidos esenciales, los cuales el cuerpo no produce y tiene que ingerir de los alimentos.

Son proteínas de alto valor biológico, pescados, carnes de res, pollo, huevos, lácteos entre otros, los cuales ayudan a un adecuado desarrollo neurológico, de aprendizaje y músculoesquelético incluyendo el crecimiento.
Hay fuentes relativamente poco costosas de proteínas de alto valor biológico como pescado (anchoveta, jurel, caballa, atún), huevos, lácteos, pollo o chancho.

Dr. Arnaldo Hurtado

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